Power Ballad: Música, ego y segundas oportunidades
Por Ricardo Monge
John Carney regresa a su zona de confort con una comedia dramática ágil y emotiva. La trama sigue a Rick (Paul Rudd), un cantante de bodas que ve cómo Danny (Nick Jonas), un famoso ídolo pop, se apropia de su balada más íntima para convertirla en un éxito mundial.
Lo bueno de la cinta es la tremenda química entre Paul Rudd y Nick Jonas, sumada a una mirada honesta y sin caricaturas sobre la industria musical.
Lo que si podrían haber mejorado es que la fórmula narrativa es predecible y los personajes secundarios se fueron quedando en segundo plano hasta perderse.
El corazón del filme radica en esa canción que fue robada, una balada soft-rock que explora la vulnerabilidad y el bloqueo creativo al perder a la persona inspiradora, aquí un fragmento:
«How to write a song without you
How to write a song without you
When every song I ever wrote
In my life is about you»
Realmente es una película breve, entrañable y con mucho ritmo que puedes disfrutar y pasar un rato grato en familia.
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