Notas Principales

Una amena y cercana charla con el Dr. José Gonzalo Ríos Ramírez: memoria viva de la Universidad Autónoma de Chihuahua

Por Gabriel Piñón Olivas

Hace aproximadamente trece años tuve la oportunidad de conversar con él en el programa “Los Fundadores”, transmitido por Radio Universidad, con motivo del 60 aniversario de nuestra máxima casa de estudios.

Este día, al conocerse su fallecimiento, la Universidad Autónoma de Chihuahua despide a uno de sus grandes universitarios: académico, investigador, directivo y, sobre todo, un hombre profundamente identificado con la institución que marcó su vida.

Aquel encuentro fue mucho más que una entrevista. Fue una charla con un universitario que abrió la puerta de sus recuerdos y compartió anécdotas de más de cuatro décadas de trayectoria dentro de la UACH.

El doctor Ríos era un excelente conversador, con un extraordinario don de gentes. Su sencillez contrastaba con la enorme trayectoria que acumulaba: exdirector de la Facultad de Zootecnia, exsecretario general de la Universidad, investigador reconocido y referente nacional en genética animal.

Pero más allá de los cargos, en aquella conversación apareció el hombre. Sí, aquel joven que tuvo que salir de Nuevo Casas Grandes buscando una oportunidad educativa. Recordó aquellos años en los que las opciones eran limitadas y cómo la llegada de una escuela secundaria por cooperación abrió la puerta para que pudiera continuar sus estudios.

Al llegar a Chihuahua para ingresar a la preparatoria universitaria en 1964, encontró también a una persona fundamental en su vida: su familiar Pepe Ramírez, quien lo apoyó para conseguir una beca y continuar su formación.

Con una sonrisa, relató cómo para ayudar en sus gastos trabajaba por las tardes realizando tareas relacionadas con la impresión de tesis en Rectoría. Tiraba hojas en esténcil, ayudaba a empastar trabajos y hacía lo necesario para salir adelante.

Esa parte de su historia decía mucho de él: nunca olvidó a quienes le tendieron la mano. Su camino universitario tuvo también sus dudas. Originalmente pensó estudiar Biología e incluso ingresó a Medicina, pero pronto descubrió que ese no era su destino.

La Zootecnia terminó siendo su vocación. Después de un test psicométrico.

Ingresó a una carrera que apenas comenzaba a consolidarse y encontró en ella el espacio donde pudo desarrollar su talento. Fue un estudiante destacado y años después se convertiría en uno de sus principales impulsores.

El doctor Ríos recordó con especial reconocimiento a sus maestros, aquellos que despertaron en él la pasión por la investigación: hombres y mujeres que no solo transmitían conocimiento, sino que inspiraban.

Su vida académica estuvo marcada por esa visión: una universidad que enseña, investiga y sirve a la sociedad.

Fue pieza importante en la creación y fortalecimiento de los programas de posgrado en la Facultad de Zootecnia. Después de realizar su doctorado en Mejoramiento Genético Animal en la Universidad de Nebraska, regresó para impulsar la investigación y formar nuevas generaciones.

Su trabajo con el Ganado Criollo Mexicano de la Sierra de Chihuahua lo convirtió en un referente nacional. Defendió durante años la importancia de conservar este patrimonio genético y aprovecharlo de manera sustentable.

Pero el doctor Ríos no hablaba únicamente de ciencia. Hablaba de identidad. “La UACH es el alma máter de los chihuahuenses”, me dijo aquella mañana. Y esa frase que resumió su relación con la institución.

Como secretario general participó en momentos importantes de transformación universitaria, entre ellos la construcción del nuevo campus y cambios administrativos que buscaban fortalecer la transparencia y modernización de la Universidad.

Al preguntarle sobre el futuro, su respuesta fue clara: una institución que no investiga y no innova queda rezagada. Para él, la universidad tiene y seguirá teniendo una responsabilidad permanente con la sociedad.

También dejó una reflexión sobre la vocación profesional que sigue vigente: No existen profesiones buenas o malas, existen buenos o malos profesionistas.

Hoy, al despedir al doctor José Gonzalo Ríos Ramírez, la Universidad Autónoma de Chihuahua pierde a un académico extraordinario, pero conserva su legado en cientos de estudiantes, investigadores y profesionistas que aprendieron de su ejemplo.

Aquella charla de hace trece años queda como testimonio de un hombre que entendió que la grandeza de una institución no solo está en sus edificios o sus programas académicos. Está en las personas que entregan su vida para construirla.

Descanse en paz, Doctor José Gonzalo Ríos Ramírez. Un claro ejemplo del Orgullo de ser UACH!

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