Periodismo y paraperiodismo en tiempos donde la información abunda pero la verdad a menudo escasea
Por Gabriel Piñón
Hace algunos aƱos tuve la fortuna de estar en Sevilla, EspaƱa en el Congreso Iberoamericano de Comunicación, vaya de eso ya hace mĆ”s de dos dĆ©cadas, bueno casi tres⦠y el paquete de obsequio contenĆa un pequeƱo folleto que decĆa en su portada āSer periodistaā con la firma de su autor: IƱaki Gabilondo.
En ese folleto, el maestro Gabilondo desentraƱa la enorme labor y responsabilidad que debe responder quien se hace llamar periodista.
El maestro Iñaki Gabilondo es, sin duda, una de las voces mÔs lúcidas y respetadas de la radiodifusión y el periodismo iberoamericano. Su visión sobre la profesión no se limita a la simple transmisión de noticias, sino que establece una brújula ética muy clara en tiempos donde la información abunda, pero la verdad a menudo escasea.
En su experiencia y trayectoria acadĆ©mica para Gabilondo, el periodismo consiste fundamentalmente en explicar lo que la gente tiene derecho a saber. Esta definición tan aparentemente sencilla encierra una profunda responsabilidad: el ejercicio periodĆstico no debe subordinarse al aplauso fĆ”cil, a las consignas del poder ni al ruido de la polarización.
Entre los ejes centrales de su pensamiento sobre el oficio periodĆstico Gabilondo seƱala que este debe mantener una distancia prudente con el poder, y lo hace a travĆ©s de la metĆ”fora de los puercoespines de Schopenhauer, en la que la comunicación debe encontrar la distancia exacta respecto al poder. Si un medio o un periodista se adhiere incondicionalmente a un gobierno o a un partido, el periodismo simplemente muere. La independencia crĆtica es el oxĆgeno de la profesión.
El acadĆ©mico ejemplifica el fenómeno de la sobreinformación frente al agua potable, seƱalando puntualmente que ante los diluvios de datos, noticias falsas y propaganda que inundan las plataformas digitales, se puede establecer una analogĆa: Ā«En las inundaciones, a pesar de la abundancia de agua, lo primero que falta es agua potable; pasa lo mismo con la sobreinformación, necesitamos información verazĀ». DejĆ”ndonos claro que sin información veraz el periodismo muere.
Gabilondo invita a diferenciar a través de su anÔlisis sobre la diferencia de periodismo y «paraperiodismo» al adviertir el peligro de confundir la labor informativa rigurosa con el entretenimiento banal, el sensacionalismo o las cÔmaras de eco digitales que buscan manipular el estado de Ônimo colectivo.
Finalmente aborda vocación y esperanza en el oficio: A pesar de los diagnósticos grises sobre las crisis financieras de los medios y la hostilidad del entorno polĆtico, Gabilondo suele recordarles a las nuevas generaciones que ser periodista es un gran oficio, profundamente necesario para sostener la salud de cualquier democracia. Sin periodismo no es posible hablar de democracia.
Esta reflexión surge en un contexto donde la tentación del gobernante es maquillar la realidad y la del comunicador es voltear hacia otro lado, la postura de Iñaki Gabilondo funciona como un recordatorio permanente de que la palabra escrita o hablada debe estar siempre del lado de la decencia y de los ciudadanos.
Hoy es el dĆa internacional del periodista, un dĆa en que mĆ”s que celebrar debe servir para reflexionar sobre la importante labor del periodista en la vida democrĆ”tica de toda sociedad.
āSi un medio o un periodista se adhiere incondicionalmente a un gobierno o a un partido, el periodismo simplemente muereā: IƱaki Gabilondo
Comparte nuestras notas: