¿Se erigirá a caso Chihuahua como la cuna de la 5T?
Por Gabriel Piñón
Morena presume a los cuatro vientos su Cuarta Transformación, un movimiento que nació en Tabasco bajo la sombra de un personaje erigido como el gran tlatoani que los llevó a la Presidencia de la República. Sin embargo, en su desmedida ambición por querer pintar todo el mapa de México de color guinda, el centro del país ha cometido un error histórico: despertó a un león que dormía, pero que nunca ha dejado de trabajar y luchar.
Aquí en el norte las cosas son distintas. Chihuahua es para Morena como la joya de la corona; la desean y buscan a como dé lugar hacerse de ella, pero han omitido el pasado histórico de esta tierra. Este terruño nos ha enseñado a forjarnos en la adversidad. Como bien afirmaba el maestro José Fuentes Mares, un chihuahuense nace navegando en el desierto porque llevamos en nuestras venas sangre de navegantes, guardando en la memoria que, en un tiempo muy lejano, esta tierra agreste fue un mar inmenso. Somos la cuna de la Independencia y la cuna de la Revolución, y hoy, los embates del poder central nos están empujando a gestar lo que bien podría ser la Quinta Transformación. Y no, esta 5T no viene de Morena, sino del espíritu indomable que cabalga por estas tierras.
Nadie niega que la gobernadora Maru Campos, como cualquier político o figura que gobierna o desgobierna en este país, tiene defectos. Pero más allá de las imperfecciones, hoy se ha erigido como un símbolo de resistencia ante un autoritarismo centralista que busca someter al pueblo a sus propios caprichos y voluntades.
México es un país demasiado extenso, rico y diverso para ser dictado desde un solo escritorio. Hoy vemos cómo se intenta imponer la famosa «Ley de Herodes» mediante modificaciones a la Constitución y el abierto sometimiento de instituciones fundamentales como la Suprema Corte de Justicia, el Poder Legislativo, el INE y más de una veintena de gobiernos estatales.
Pero Chihuahua sigue de pie. Lejos de las imposiciones del centro, este estado está a punto de dar vida a un movimiento auténtico, lejano a los excesos de Morena, y profundamente defensor de la libertad. El norte no se somete, el norte navega y, cuando es necesario, el norte marca el nuevo rumbo de México. ¿o no?
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