Las lluvias traen visitantes inesperados: Bomberos piden calma ante el desfile de fauna silvestre en Chihuahua
Con las primeras lluvias de julio, los cerros que abrazan la ciudad parecen despertar. El agua que baja por las cañadas no solo arrastra tierra y hojas: también empuja, sin prisa, a los habitantes más antiguos de estos paisajes. Serpientes que dibujan eses entre las piedras, pecarÃes que husmean con curiosidad los patios, gatos del monte que se asoman como sombras felinas, zorrillos de cola alzada y zarigüeyas de paso lento. Todos buscan lo mismo: un trago de agua, un bocado, un rincón seco donde pasar la noche.
Por eso, el Heroico Cuerpo de Bomberos lanzó un llamado que suena más a consejo de abuelo que a orden: si te los topas, déjalos seguir su camino. La lluvia borra fronteras. Las colonias pegadas a los cerros, las brechas polvorientas de la periferia y los senderos que usamos para despejarnos, hoy son también pasillos naturales por donde la sierra se mete a la ciudad.
La regla es simple y vieja como el campo: no te acerques, no los alimentes, no intentes atraparlos. Un animal que no se siente amenazado sigue de largo, como visita que solo entró a pedir un vaso de agua. Alimentarlos, en cambio, es invitarlos a quedarse, y la ciudad no es buen hogar para ellos ni para nosotros.
Si el encuentro ocurre, guarda la calma. Resguarda a niños y mascotas, dale su espacio al visitante y marca al 9-1-1. Detrás de la lÃnea hay personal capacitado que sabe tratarlos con respeto y devolverlos a su monte sin sustos para nadie.
Postales de temporada para recordar:
- MÃralos de lejos: son parte del paisaje, no de la sala
- No les ofrezcas comida: el monte es su despensa
- En el cerro, abre bien los ojos y pisa con respeto
- Si rondan tu casa, encierra a los pequeños y a los perros
- ¿Dudas? El 9-1-1 es el puente entre la ciudad y el monte.


Comparte nuestras notas: