Hemos normalizado los atropellos y la violencia en este paĆs: Maru Campos
Al iniciar su participación MarĆa Eugenia Campos GalvĆ”n, centrada en el valor supremo de la libertad, la mandataria reconoció de manera especial la presencia y el respaldo de los expresidentes Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa. Cobijada por miles de chihuahuenses seƱaló con un tono de profunda preocupación y valentĆa, el desengaƱo que ha vivido ante las constantes descalificaciones lanzadas desde la tribuna de la maƱanera, donde se ha repetido sistemĆ”ticamente la grave acusación de traición a la patria en su contra.
La mandataria estatal alertó que este tipo de seƱalamientos violan flagrantemente la presunción de inocencia y demuestran que, bajo las condiciones actuales, absolutamente nadie estĆ” seguro en este paĆs, desde el empresario mĆ”s próspero hasta el ciudadano mĆ”s sencillo.
Frente a la multitud, lamentó que la sociedad haya comenzado a normalizar los atropellos y la violencia, haciendo un llamado urgente a despertar de esa inercia y no permitir que el oficialismo siga escudĆ”ndose en una falsa defensa de la soberanĆa nacional para proteger lo que ella definió abiertamente como un narco-gobierno, cuyo objetivo real es concentrar el poder para entregarlo a los cĆ”rteles.
Para ilustrar la gravedad de esta amenaza, la gobernadora utilizó el caso Sinaloa como una clara advertencia de lo que le espera a MĆ©xico si se permite que el crimen imponga las reglas, cobre cuotas y secuestre la voluntad popular en las urnas. Denunció sin titubeos la hipocresĆa de la Federación, que exige pruebas y protege a los suyos cuando agencias estadounidenses seƱalan a funcionarios coludidos con el narcotrĆ”fico, pero que al mismo tiempo utiliza todo el aparato del Estado para perseguir a un gobierno de oposición en Chihuahua que sĆ ha decidido enfrentar frontalmente a los delincuentes.
Esta persecución, subrayó, no es un ataque aislado en su contra, sino una embestida generalizada que busca silenciar a cualquier contrapeso, persiguiendo a periodistas que dicen la verdad, a jueces que fallan con independencia, a maestros que enseñan a pensar, a sacerdotes que alzan la voz desde el púlpito y a ciudadanos libres que se atreven a cuestionar al poder.
La mandataria conmovió a los asistentes al visibilizar el verdadero dolor de MĆ©xico, ese que el centro prefiere ignorar. Habló de las madres que rascan la tierra buscando a sus hijos, del desplazamiento forzado de comunidades indĆgenas por grupos criminales que siembran amapola en sus territorios, y de tragedias que han desgarrado a las familias chihuahuenses, recordando con dolor a pequeƱos como Henry, un bebĆ© de dos aƱos asesinado en una tienda de abarrotes, o el niƱo de ocho aƱos acribillado en Guadalupe y Calvo. En un cierre profundamente inspirador, evocó el espĆritu de la lucha democrĆ”tica de 1986, comparando al rĆ©gimen actual con el gigante Goliat, un aparato inmenso que se alimenta del miedo, pero que terminarĆ” cayendo frente a una ciudadanĆa que, como David, estĆ” armada con la verdad y un anhelo inquebrantable de libertad.

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